miércoles, 10 de diciembre de 2008

Mis Calzones


Primero que todo debo decir que la mejor palabra para definir esta prenda es calzón pues tal como lo dice Juan Carlos Rodríguez en el primero de sus cuentos de El viento que agita las cortinas, creo que cualquier otra palabra como panty, cucos, pantaletas, tangas, es inapropiada y suena impostada. Entonces, mis calzones, no son como los que hoy todas usan. Por eso soy el objeto de burla de mis amigas porque me niego a usar hilo dental, y yo tengo mis razones.

Lo he intentado créanme, he usado de diversas marcas incluso tengo como 3 o 4 de Victoria Secrets que he usado durante una hora para luego cambiarme pues no resisto sentir ese pedazo de tela ahí en el culo. Además siento que mis carnes de la zona nalgar, acojinable como la llama Residente de Calle 13, se bambolean sin control y quedan expuestas sin algo que las sostenga. También siento que es poco higiénico usar ese tipo de calzones pues se aumenta el riesgo de infecciones por la migración de bacterias de atrás hacia adelante.

No me siento cómoda ni sexy con esos hilos, pues me parece que me quiebran el cuerpo, o por lo menos mis caderas que son grandes. No me gustan para mi porque verlas en maniquís o catálogos es bonito pero debo decirlo, yo no los resisto. En cambio soy feliz con mis calzones anchos cacheteros, tipo bóxer, me gustan coloridos con diseños y detalles como brillantes y estrellas como los de Punto Blanco y me perdonan la propaganda pero son divinos. Lo mismo los de Fiorucci, Gef o los de Victoria Secrets que tienen unos diseños originales. Mis calzones son sexys pues no dejan ver todo sino que permiten imaginar, además esos detalles son seductores y enloquecen a mi novio quien en arrebatos de pasión ya ha roto varios

lunes, 20 de octubre de 2008

¿Qué hacer si lo que siento no importa?

El fin de semana me sentí mal, vulnerada, ninguniada. Abrí mi corazón sobre un tema delicado, que me causa temor y me pone frágil cuando ya se que en esa situación no se debe. Mientras hablaba quien me escuchaba estaba sentado, con los ojos cerrados, diciéndome que no entendía nada que tenía cansancio. Yo mientras, intenté, infructuosamente, pedir su atención y respeto pero no obtuve nada. Terminé entonces con el ojo aguado, temblando, sintiéndome mal sin tener en realidad un motivo real.
La persona con la que conversaba me demostró claramente con su actitud que no le interesa lo que sienta yo y solo quiere estar tranquilo sin siquiera preguntarse por lo que pasa dentro de mi. Eso me hace cuestionarme sobre qué hago yo ahí, si vale la pena seguir y si esa persona merece que yo le dé todo.
Me enteré en medio de la conversación (¿monólogo?) de algo importante para esa persona y que me confirma lo que venía pensando hace días y es que este tren en el que ando subida no va para donde yo quiero sino que está de paso conmigo. Yo ya sé que no quiero ser una estación en la vida de nadie. De acá en adelante, yo decidiré que hacer, pero por lo pronto creo que mínimamente merezco decir lo que siento aunque eso no sea importante y yo veré si me aguanto la ninguniada, logro entender qué pasó y solucionar o me bajo del tren con dignidad.

sábado, 4 de octubre de 2008

Me gusta Madonna

Sé que no soy la única fan que tiene y debo decir que me encanta por su música que es fiesterísima y variada sino porque logró volverse un ícono de la moda, una gurú de las nuevas tendencias en ropa, peinados, y estilos. Además en todos los looks que ha probado, siempre se ve bien, glamorosa y en forma. Para probrarlo, basta con revisar su videografía para constatar como desde la Isla Bonita, pasando por Papa Dont Preach, like a Virgin, hasta Music, Hard Candy, se ve siempre muy bonita. Aunque hay que decir que en la ápoca ochentera, en la que se consolidó, no se veía tan atlética como luce hoy a sus muy bien vividos 50 años. Es evidente que se cuida y eso se refleja en su cuerpo y su forma de bailar tan increíble.
Para terminar debo decir que me encanta de Madonna porque todo le queda bien y porque siempre se arriesga, en lo musical y en lo estético a romper paradigmas y erigir nuevos.

Les dejo uno de los videos de esta diva de divas

Me gusta andar sin ropa

Si, debo aceptarlo sin pena. Acá en Bogotá es más difícil por el clima frío pero en tierra caliente, es una delicia andar por la casa sin ropa o dormir sin ella. Aunque dormir encuerada es más rico en compañía, también lo es sola, después de bañarse y untarse cantidades industriales de una crema deliciosa y sentir las sábanas. Me gusta la desnudez porque me encanta ver y porque me gusta mi cuerpo, me siento cómoda al verme al espejo. Me gustan mis imperfecciones y mis proporciones. Me siento tranquila cuando estoy encuerada aunque a veces, sin saber por qué me invada el pudor, a pesar de que disfruto de sentirme observada.
Cuando es en compañía, encuerarse es una maravilla porque se puede sentir la textura de la espalda, las piernas, el cuello, los pies. Se puede oler, tocar, y lo mejor, rozar sin premeditación, pero con deseo, partes del otro, y esos roces pueden ser el inicio de caricias exploratorias que terminarán en orgasmos y risas.

Ni siquiera el Old Parr ha podido contigo

Este título es una frase de un vallenato y me encanta. En varias oportunidades en mi vida he sentido que a esa persona que amé no me la puedo sacar del corazón, la cabeza y el cuerpo, ni con trago. Parece que hay un momento en el proceso de duelo por la pérdida, en el que uno siente que tomando como posesa puede ahogar la pena, pero en realidad lo que ocurre es que la pena termina ahogándolo a uno y lo hace hacer a uno una cantidad de estupideces. Entre ellas seguir emborrachándose y en medio del estado de ebriedad gritar cosas o coger el celular para llamar a pedir explicaciones que no quiere, a hacer reclamos caducos para torturarse con el dolor de oír al otro entero sin asomos de dolor alguno.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Mostré y no sé si vendí pero me divertí

El lunes pasado decidí ponerme un microvestido negro, medias negras gruesas y tacones. Era obvio que no era un día de trabajo cualquiera sino que tenía un evento académico especial. Al salir a la calle, por la mañana, tuve que pasar la primera prueba, una obra, pero no pasó nada, miradas si, todas, pero ni una sola palabra. Luego en el evento académico me atendieron super bien, y mucha gente,hombres, que obvio no conocía, me saludaron y conversamos. Cayendo la tarde, la cosa cambió y me fui caminando por la calle montada en mis 7 y medio, y encontré como varios manes que al verme miraban al piso, no era eso lo que miraban, sino mis tacones y lentamente ascendían por mis piernas, para detenerse en mis ojos y decir algo. Debo decir que fueron corteses: "preciosa",adióoooos", "mamacita" o le mejor, minimalista y contundente, "mmmmmmm".
La experiencia fue rara pues casi nunca me visto así y darme cuenta de que este par de piernas puede levantar muchas miradas, fue un enseñanza clara de que debo usar minifaldas mas seguido porque es divertido para mi, mi novio, y claro, la ciudadanía en general.

sábado, 20 de septiembre de 2008

La Maldita Ficción del futuro

Desde la infancia nos atormentan con ese cuento: "Cuando seas grande". Y es lo peor. ¿Por qué pensar en el futuro si no existe? para qué demonios gastar tiempo en lo que no ha pasado. Es horrible pero inevitable atormentarse con el mañana, con lo que será, con la incertidumbre.
Es una maña humana y de las malas. No tiene sentido pensar en qué decidir en si llamar o no en si escribir o no. Hay que esperar el momento y ahí si pensar en qué hacer y en que esa decisión sea consciente.
Hasta este, mi año número 30, decidí no pensar en el futuro, vivir cada día como venga, pero no es fácil, me cuesta porque siempre nos piden planear, tener claro tiempos, movimientos, y luchar con eso es duro. Ahora quiero vivir cada día sin que me importe el futuro pero eso sí, siempre protegida, siempre lista para lo que venga sea lo que sea, y con la absoluta seguridad de que sea lo que sea que pase, la vida sigue, el mundo jamás se detiene y afuera hay mil lugares y personas por descubrir.